miércoles, abril 26, 2006

K


Has decidido estar en mis manos,
abrigarte con mis dedos y hacer de viajero en sus montes.
Puedo confesar que te anhelaba ahí,
entre sus agrietados desfiladeros.
Mis manos que nutren, que trabajan por ti, por tu evocación.
Buscan en color rosa envolverte la espera y al tomar pluma y tinta preservan con tesón tu recuerdo ante cualquier otra reminiscencia.