lunes, mayo 09, 2005

Sábado

Trataré de describir el momento;

Caminabamos por una angosta calle de Coyoacán;
del brazo, me acompañaba ella, lainalcanzable
sin embargo, extrañamente, no me atormenta su lejanía.
A escasos pasos, unos niños jugaban con un balón desgajado
sus gritos de triunfo y la pelota a medio ponchar contrastaban,
pero eran cómplices de algunos minutos de gloria.

Al interior de la tienda, un perro viejo sostenía su mirada triste