miércoles, abril 27, 2005

Envenenada medicina

Hace unos días acudí al CNA para reunirme con unas amigas que ilustrarán mi revista, quedamos de vernos ese día pues presenciaríamos una de las presentaciones del Eurojazz que por cierto no me agradó del todo. Lo que no sabía es que me enfrentaría a un terrible aguacero acompañado de su respectivo aire frío, en pocas palabras, salí bastante maltrecho y enfermo de esa tarde.

La mañana siguiente, con algunos grados de más de temperatura, salí a la llamada neo-marcha del silencio, caminé un par de horas entre miles de personas que, entre otras cosas, además de apachurrarme como coche en triturador, reavivaron mi fé en que el pueblo a veces sabe como manifestar inconformidades, debo confesar que eso me hizo sentirme mejor por algunos minutos, pero que la gripa y el malestar seguían presentes.
Ayer, volví a verla, me refiero a ella, "ladelasonrisahechizera", en este momento no diré mucho respecto a esta mujer, sólo mencionaré, como se lo he dicho varias veces, que mucho de mi ser estaría mejor a su cuidado.
Confesaré que he tratado de que esa presencia termine pero no lo he conseguido, ayer volví a descubrir el por qué; fuera de pensamientos idílicos creo que sólo con ella soy capaz de abrir pensamientos y de mantener fija mi mirada a los ojos de alguien, que escucharla se convierte en un verdadero placer y que al estar con ella el entorno es lo que menos importa. Sin embargo, "ladelasonrisahechizera" ha dejado en mi alguna cicatriz en forma de interrogación, pués hasta ahora no entiendo el por qué sacarme a empujones de su corazón.
En fín, las tres medias horas que pasé envuelto en sus palabras y mirada hizo que me olvidara de mi pseudo enfermedad, pero al mirar que "ladelasonrisahechizera" se alejaba, regresó a mi de manera automática el nudo en la garganta y los ojos cristalinos resultado de mi virus inquilino, o por lo menos eso quiero pensar.